
Señores y señoras, enemigos varios:
Hoy os voy a presentar a un hombre peculiar. Personaje extraño, conversación carente de sentido. Yo.
Es que siempre me tiro el rollo de que soy mágico, que la gente me quiere o me envidia. Así que hablemos de los defectos.
Esta actualización en mi antigua agenda, a la cual pasaremos a llamar a partir de hoy "la mojada", es de lo poco que aún se entiende y puede ser contado, así que lo salvo. Y se llamaba:
-*Soy deformado*-
Y es que motivos no me faltan para decirlo. Tras un pequeño proceso de análisis me he sacado los siguientes fallos, todo hay que decir que si no pongo más es por vergüenza o porque no me doy cuenta.
Sin las gafas no escucho... en serio, pierdo parte de mi sentido del oído... menos mal que suelo llevar las lentillas, más que nada porque es difícil que salga a la calle con las gafas, aunque sean de gafa pasta, el apodo cuatro ojos ronda mi mente.
Tengo la barba más rara... soy moreno y perucho y mi bigote es medio rubio, y la barba tiene dos huecos que a veces se dejan de notar tantísimo porque me la dejo crecer tanto que los propios pelos la tapan.
Otra de mis grandiosas capacidades es que no sé saltar. Sí, no sé. Si salto me caigo al suelo, ya ha habido accidentes.
Además por lo visto ando como bailando, camino extraño. No aprendí a silbar hasta hace 3 años y ya no pude parar más.
Tengo una raya (invisible para mí) en la cara, me la descubrieron hace unos meses, pero solo se ve si quieres que se vea (en serio, es así).
Soy espongiforme y mi cerebro no funciona y lo peor de todo: voy a llorar al contarlo... Tengo el hígado vago. ¿Hígado vago? Síiiiii. Hígado vago... Mi órgano procesador de alcohol tiene un ritmo de trabajo 3 veces más lento que el de las demás personas... por lo que mis digestiones duran días, como las serpientes. La gente normal no lo entiende, no siente que yo sea un inválido y me duele. ¡Cuán dura es la vida de un hígado vaguista como yo!
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