martes, 20 de enero de 2009

Miraflores


- Uyyy cholito, mejor espérate que te jale tu papá a la casa en el auto...
- Es que tengo un poquito de prisa pé Reinita...
- Ya, pero ten cuidado oe!!!

Bueno... la empleada siempre te da ese tipo de consejos. Y es que yo me alojo en la casa de mi abuela, ¿sabían?
No me quedo donde mi papá, porque su casa está solamente a 7 cuadras y la casa de mi abuela es más grande, tiene 3 plantas, la última me la dejan solo para mí; tiene 2 empleadas, una enfermera, chofer y jardinero; y está frente al mar. Además está al lado un sitio que me encanta, el faro de la marina, que se construyó gracias a que mi abuela fue teniente de alcalde del municipio.
Bueno, ahora que lo pienso... al frente que caminas y estás en la arena, no... tampoco pues, no se pasen...
Está justamente desde donde se tomó esta foto masomenos.
Enrealidad.. porqué no decirlo... es mucho mejor.
La casa de mi abuela está en el mejor barrio de Lima, en Miraflores. Mi querido barrio de veredas rotas, de pistas de mil colores, de jardines y de árboles con cal en los troncos para que no suban las hormigas. Miraflores queridos amigos se encuentra con el mar de una manera abrupta, en forma de acantilado. Un acantilado completamente verde, que chorrea plantas 50 metros hasta la playa. Y la bajada de la quebrada es exactamente frente a la casa de mi abuela.
La casa de mis sueños. Es tan grande que llega hasta la calle de atrás. La puerta pricipal está en el Malecón Cisneros, la puerta posterior está en la calle Berlín, la paralela. Frente a la casa hay unos parques al borde del Barranco, parques llenos de jóvenes enamorados y deportistas. Lleno de suferos que suben por las pendientes cargando su tabla y goteando agua de mar. Se ven personas haciendo parapente y perros volando para agarrar un Frisbee.
Fijáos como es Miraflores...
Caminaba yo hace unos días por el último óvalo de la avenida Pardo, una plazuela que ahora está dedicada a la antigua República de Centroamerica desaparecida en 1840. Las aceras son lisas y respladecientes, tanto que son resbaladizas. Y derrepente mientras veía rebuscar en la basura a un perro Peruano, raza sin pelo, me pareció escuchar algo muy raro. Era un crepitar. Constante. Sonaba a peligroso. Alcé la mirada. Eran los cables de alta tensión puestos en la verja de ultra seguridad de una antigua casa colonial perteneciente a alguna familia pudiente. Además tenían perro guardián. Además tenían guachimán. Un guachimán es un segurata, viene derivado de la palabra Watchman (vigilante en inglés). Él se da cuenta de lo que estoy pensando... sabe perfectamente que no soy de aquí, por mi ropa, por el peinado, por las zapatillas, por la manera de caminar y por la cara de alucine que pongo... se acerca y me dice:
- Señor, ¿comostá usté?
- Bien, gracias, sigue nomás flaco, estoy mirando solamente...
- No se extrañe pé doctorcito, acá todo tiene buena reja... ¡Esto es Miraflores!