
Cuando conoces a alguien por primera vez no es la primera vez que le conoces. Sucede cuando te empieza a importar.
Derrepente te sorprendes preocupado por su quehacer y también derrepente estás riéndote con él.
Cuando crees que estará dentro de muchos años en tu vida y sonríes.
Se llama amistad y tus momentos más dolorosos y más felices empiezan a ser compartidos.
Uno nunca sabe el día en el que empieza pero siempre se acuerda si se acaba. Tienes miedo a que se termine y te ilusionas cuando se acerca el momento de verle tras una semana sin tener noticias.
Cuando sabes que una persona vale más de lo que él mismo cree y cuando sientes que merece mas aunque ya es más que suficiente con ser quién es, aunque ni él lo sepa.
Uno se cae cuando tu amigo se estrella. Si él no sabe salir te gustaría enseñarle la salida aunque no sepas dónde está.
Y aunque desde hace poco sea así y aunque haya quién lo sea desde hace más, no importa.
Te lo digo a tí porque eres muy bueno y la bondad no se aprende. Porque aunque hayas tenido muchos momentos difíciles no perdiste el corazón y haces felices a los que te rodean incluso cuando más te duele el alma.
Las grandes personas no son las más reconocidas porque no lo piden ni lo ansían. Da rabia cuando alguien a quien aprecias lucha solo.
Nadie te quitará nunca la dignidad de ser quien eres. Un amigo de verdad.
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