Nunca había pisado mi facultad hasta que fui a hacer la inscripción. Lo cierto es que fui el último día y en el último momento, así que en contra de mi voluntad me tuve que inscribir en el turno de tarde.
Cuando fui a clase por primera vez tenía miedo. Pero todo cambió en un instante. Diana "Sueño" como nosotros la llamaríamos posteriormente, se dirigió a mí y estuvimos hablando toda la tarde. Yo era feliz, solo tenía una amiga, pero era un pibón guatemalteco. Y así fue como conocí a Sebe,"el bombardero", mi primer amigo Ausente. Él, que nunca fue tonto, olisqueó la belleza de Diana y se pegó a nosotros como una lapa ávida de sexo. Sebe queridos amigos, o como siempre digo yo, el más crack de todos nosotros, porque es especial, su cerebro funciona de otra manera. Al segundo Ausente que conocí fue a Raúl, alias "el Pove" o "marmota". Este señor estaba hablando sin parar de reirse en el pasillo de Primero, hablando de fútbol, de borracheras, de sus dos carreras intentadas y jamás acabadas y de fiestas, de grandes fiestas. En un momento lo vi claro, creo que fue cuando le dijo a Beto "vamos pa´la moketa". Con mis 18 años e inocente de mi, me acerqué y le dije: "oye, ¿qué es eso de la moketa?". La respuesta de Raúl fue clara y contundente: "tu vente conmigo". A partir de ahí no tengo muy claro si todo ha ido a mejor o a peor, pero todo muy gracioso y siempre entre humo. La Moketa señores, el recinto más grande jamás visto dentro de una facultad dedicado a las nobles actividades de beber, fumar, follar, revolcarse, dormir, bailar, graffitear, vomitar, timbear, etc, etc. Donde ver como se cortaba las moles de jachis era el pan nuestro de cada día. Los siguientes miembros fueron cayendo por su propio peso: Alfonso, el hombre de las enfermedades más raras jamás tenidas, y Jorge, el pucelano, fueron salvados de las garras de la Líder y las Divas y atraídos hacia el lado oscuro con dulces palabras acerca de la formación de un equipo mítico de fútbol y juergas varias. Héctor ya estaba cuando me pasé un mes de peyas, tenía novia desde hacía 4 años, era de un pueblo de Segovia pero del Barça y tenía un abuelo en Boston y/o con bastón. Alfinal ni una cosa ni otra fueron nunca verdad. Se le cambió el nombre a uno más práctico y desde entonces fue Little. Trajo consigo a Nacho, nuestro portero, el hombre loco, capaz de las mejores paradas y de las peores salidas hasta el medio del campo que jamás volveré a ver. Lo que no sé es de donde salieron Miki y el Magho, dos señores camellos, flacos y que siempre hablaban de su barrio. Como corrían. Qué barras majestuosas nos traían y qué majos eran.
Los no futboleros estaban encuadrados en la noche. Los reyes eran Rafa, el hombre que sabía inglés, Nadia, mi mejor amiga hasta que su cerebro hizo puff, y el Meño, un señor capaz de tirar un peta al suelo, que rebotase y volverlo a coger. La Líder, las Divas, Melissa y nuestro grupo de compañeras de partidas de cartas eran el complemento femenino. Aparte de novias varias. Ana, Vanesa, Carmen, Sara, etc, y amantes que también las hubo.
Salíamos de lunes a domingo, bebíamos siempre, fumábamos más y jugábamos como los ángeles. No ganábamos, pero fue la mejor época.
Nuestro Imperio del Club Deportivo llegó más tarde, conmigo como presidente, Raúl como tesorero, y delegaciones para los demás, pero esa... es ya otra historia que en su momento contaré.
Muchas gracias a todos, y...
¡¡¡Ausentes... Ausentes... Ausentes y Confusos!!!
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