
No tengo mucho tiempo para escribir desgraciadamente.
Hace unos años me fui a Cuba con mis compañeros de facultad.
Desde 1º ya lo habíamos hablado. Queríamos conocer la realidad política de la isla antes de la muerte de Fidel Castro. Antes de que todo cambie, probablemente para siempre.
Hay una cosa que me sorprendió en Cuba. Nadie se muere de hambre. "¿Cómo es posible que coman todos los días lo mismo, esa mierda?" eso decía Nacho mientras comía langosta en casa de unos habaneros cualquiera...
Y es que hay mucha falsedad, mucho izquierdoso sin conocimiento alguno. Nosotros no existimos para que te hinches de delicatessen. "No pueden votar". Pueden estudiar, pueden ser universitarios, no tienen porqué moriri de hambre en aceras a la vista de todos, tienen la mejor cobertura médica de América, y no tienen porqué ser una copia de un tal Justin Timberlake. Para alguien como yo, que ha viajado por todo el continente sudamericano por tierra, esto, que es tan poco, y tan poco válido para Occidente, ésto es mucho.
Y que algún solo compañero de viaje niegue lo evidente. Allí en la Habana todos, y digo todos, nos dijeron su opinión del régimen, tanto buenas como malas. Para no tener libertad de expresión y temer un balazo en la cabeza por abriri la boca... no está nada mal.
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