
Cuando mi padre era Secretario General del Pardido Socialista Revolucionario del Perú (PSR), éste formaba parte de la coalición Izquierda Unida (IU), junto con 5 partidos más, y llegaron a quedar segundos en las elecciones del 85, pasaron a la segunda vuelta para elegir presidente. Entre otras cosas no ganaron porque el candidato de IU era un desgraciado que no se atrevió a hacer campaña hasta las últimas consecuencias. Éste mismo tipo estaba protegido por varios guardaespaldas, entre ellos el personaje principal de esta historia:
Una noche de mítin allá por el año 84, cuando mi padre ya se retiraba a casa, y mi madre estaba embarazada de mí, mi padre vió a un hombre solitario llorando cerca de los focos ya apagados. Se acercó a él y le preguntó qué le pasaba.
- Señor Benza yo a usted le conozco, usted a mí no, pero le respeto mucho y le admiro. Soy el guardaespaldas de Barrantes (Presidente de IU), y lloro porque no me paga hace meses. Mi familia se muere de hambre.
- Yo lo voy a arreglar, y te prometo que si salgo diputado el año que viene trabajarás conmigo, anota mi teléfono.
Barrantes, primer y único alcalde de izquierdas de la historia de Lima, creador de los comedores populares, no pagaba a sus empleados y los maltrataba. Mi padre le gritó delante de sus asesores. El prohombre le pagó 3 meses y le despidió.
Un año después mi padre salió diputado y exactamente un día después de la elección, Morales, del cual mi padre ya no se acordaba, tocó la puerta de casa:
- Me presento Diputado Benza para que solamente me diga cuales son mis funciones, mi horario y qué espera de mí.
Mi padre no tenía ni idea de quién era ese tipo y conversó con él hasta que se acordó. Efectivamente le contrató.
Morales, genio y figura:
Divorciado, dormía en casa. Las empleadas del hogar eran su especialidad, se trincó a todas las que pasaron por casa. A recomendación suya mi padre compró una ametralladora americana que según Morales era la mejor del mercado y que si cuando él fue a Viet Nam hubiera existido otro gallo hubiera cantado. El pavo era un ex Rambo y se había quedado un poco... raro.
Una tarde viendo la tele en el segundo piso del dúplex de mi padre escuchamos: RATATATATATATATATATATA.....
- ¡¡¡¡¡ Al suelo, al suelo, disparos !!!!!
Cuando bajamos todos detrás de mi viejo vimos como salía humo del sofá. Morales lo miraba sujetando la metralleta:
- La estaba limpiando señor Benza...
Tuvimos que ir a ver si la vecina había palmado puesto que las balas atravesaron la pared.
Morales era un genio, y me recogía del colegio con la empleada. Se paraba en cada esquina como un comando y decía:
- ¡¡¡¡ Todo despejado, avancen, avancen, avancen !!!! - mientras hacía aspavientos con el brazo. Los niños de mi colegio se acojonaban puesto que la metralleta asomaba bajo su chaqueta.
Era la época del terrorismo, mi padre estaba amenazado, y cuando todo acabó y mi padre dejó de ser diputado con la dictadura de Fujimori, Morales trabajaba gratis por él.
Mi padre le decía que ya no hacía falta que se quedara a su lado pero él insistía, admiraba profundamente a mi viejo. Llegó a mandarle cartas amenazantes para que mi viejo se cagara y siguiera necesitando de sus servicios, pero le cazó:
- Morales... tienes que mejorar la ortografía... anda, deja de mandar tonterías... Él lo negó, pero dejaron de aparecer.
Hasta que mi viejo se fue a Bolivia a vivir y él se fue a EEUU donde haciendo guardia se fue a cagar por un descampado, cayó en un hueco, se rompió la pierna y sobrevivió a base de conocimientos de Marine hasta que le descubrieron días después. Cuando le sacaron su pierna estaba muerta. Ahora es Morales, el cojo.
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